BEAGLE
Los especialistas no han logrado definir con precisión cual es el origen de la raza de perros Beagle. Aparentemente, las legiones romanas lo introdujeron en los territorios luego conocidos como Inglaterra y, en ese lugar, fueron cruzados con sabuesos locales. Entre los siglos XII y XII, esta raza de perros se volvió muy popular entre los monarcas de Inglaterra.
El nombre de este perro proviene de una derivación de un término celta, “beag”, que significa “de tamaño reducido” o “pequeño”. Otros estudiosos aseguran que el nombre, en realidad, surge del término francés “begueule”, expresión que se traduciría como “de boca abierta”.
Se trata de un perro con un carácter muy dominante y de aspecto nervioso. El ladrido que profiere es muy fácil de ser identificado por su tonalidad y sonido. En el caso de adoptarlo como mascota, requiere mucha atención y muchos cuidados. Es recomendable la interacción con otros perros para que su carácter no mute hacia la agresividad o la desconfianza ante sus amos.
Su pelaje es muy corto y suave al tacto mientras que sus orejas tienden a ser de una extensión muy larga. Los colores en que se lo puede encontrar van del blanco (en diversas tonalidades) al marrón y el negro. Además, alrededor de los ojos suelen lucir una coloración del pelo de un color negro particularmente intenso.
La cabeza del Beagle es muy fuerte y alargada y, en las hembras, suele ser mucho más estilizada y sin arrugas en el rostro. El cráneo tiene una cresta occipital y tiene una forma bastante abovedada. La trufa es negra y ancha y los orificios de su nariz suelen ser muy grandes.
Los ojos del Beagle son de color avellana o de una oscura tonalidad del marrón y, a diferencia de lo que ocurre con los ojos de otros perros, no están hundidos en las propias órbitas. |