BORZOI
Esta maravillosa raza de perros tiene su origen y su desarrollo histórico en Rusia. Es un perro que desciende directamente del llamado galgo árabe y tiene mucha similitud con los tradicionales ovejeros rusos. En un principio, el borzoi fue conocido como “galgo ruso” y su crianza se había desarrollado con el único objetivo de emplearlo en la cacería de liebres y de lobos.
El borzoi es un perro sumamente fuerte y muy rápido, que llega a medir entre sesenta y seis y setenta y nueve milímetros, pesando entre veinticinco y cuarenta y ocho kilogramos. Se destaca por contar con una cabeza muy angosta y alargada así como un tórax muy estrecho y, al mismo tiempo, ahuecado. La cola es muy encorvada y, al mismo tiempo, larga.
En referencia al pelaje, podemos decir que es de carácter liso y sedoso y, en ocasiones, llega a ser bastante rizado. El color del pelo es blanco y, ocasionalmente, aparecen manchas más oscuras, de tonalidad negra o gris. Los ojos permanecen en una posición equidistante de lo que sería la punta misma del cráneo y se encuentran ubicados al ras de la propia cabeza.
Las orejas del Borzoi son muy inquietas, excepcionalmente móviles y están terminadas en una suerte de punta afilada. En los casos en que el animal permanece atento, las orejas permanecen firmemente erguidas. El cuello carece completamente de papada y es de una longitud promedio.
La cola es muy larga y, al mismo tiempo, muy mullida. Algunos estudiosos comparan la forma de la cola con la de una cimitarra. Los muslos de este perro suelen ser muy planos y cuentan con huesos de considerable anchura. Los músculos, generalmente, suelen apreciarse de forma muy desarrollada. |