CANE CORSO
El origen de la raza de perros conocida como Cane Corso se remonta a la época dorada de la Antigua Roma. El Cane Corso desciende directamente del canis pugnax, un animal muy apreciado por ciertos estamentos de la sociedad romana. Se trata de un perro muy recomendado para la protección de propiedades y bienes inmuebles, sobretodo, por su notoria agilidad.
A diferencia de lo que se creyó durante mucho tiempo, la expresión “Corso” no hace referencia a Córcega (de donde se creía que era oriundo) sino de la expresión griega “kórtos”, que significa “cercado” o “corral”. Para otros estudiosos, en cambio, la denominación “corso” se basa en el término latín “cohors”, que se traduce como el guardia o el guardián de una zona o de un territorio.
Al margen del origen de su acepción, desde los tiempos de la Antigua Roma, esta raza de perro es muy apreciada por el valor que demuestra en la defensa de los intereses de su amo. Para ello, el proceso de adiestramiento no suele ser demasiado exhaustivo, logrando de esa forma la fidelidad del animal.
La talla del Cane Corso se sitúa entre lo mediano y lo grande y su robustez corre de forma paralela con la elegancia de sus formas y de sus movimientos. Los músculos son muy potentes.
Los estudiosos aseguran que, en líneas generales, la composición de este perro es la de un mesomorfo con un tronco de mayor longitud que altura. Esa proporción de los miembros inferiores, posteriores, derechos e izquierdos, le otorga a todo el conjunto una muy bien cuidada distribución. |